lunes, 10 de marzo de 2014

6. Marco de la Buena Enseñanza

MARCO PARA LA BUENA ENSEÑANZA

Reflexiones de un estudiante de Educación Básica

 La preocupación por la calidad de la educación forma parte de las mayores preocupaciones del mundo globalizado. Pero ¿estamos todos pensando en lo mismo, cuando hablamos de “mala calidad de la educación”? 

Cuando en nuestro país se debate sobre el tema, generalmente la discusión se centra en la falta de equidad en los medios con que cuentan establecimientos, profesores, educandos y su familia. ¿Pero la causa de la llamada “mala calidad de la educación”, son los medios? 

La causa es la determinante de la existencia o no de un ser o forma de ser. ¿Son los medios los que determinan cuán educada es una persona? Si la respuesta es sí, debemos entonces deducir que quienes tienen más medios, serán proporcionalmente personas más educadas que quienes tienen menos medios. Será esta una visión determinada por los medios: tantos medios tienes, tan valioso eres o puedes ser

Debemos distinguir entre causa e influencias. Las influencias no son determinantes sino sólo ofrecen ayudan o dificultan la acción de la causa; pero no la determinan. La causa de que un vidrio se quiebre no es la piedra o bala que lo impacta, sino su fragilidad. Si el vidrio no fuera frágil, no se quebraría… Mientras el vidrio sea frágil, puede quebrarse con piedrazos, terremotos, balazos, vientos, etc. La causa siempre es interna al ser y determinante. Las influencias pueden ser internas o externas pero no determinantes; sólo condicionantes. Las influencias serán positivas si ayudan a la acción de la causa y negativas, si dificultan su acción; pero, al no ser determinantes, se puede superar su negativismo cuando aparecen como limitantes, como obstáculos o dificultades y, se pueden aprovechar cuando aparecen como ayuda, oportunidades. 

3º ¿Si la causa es siempre interna, íntima en el caso humano, entonces, cuál es la causa de la educación y su calidad? La educación es el perfeccionamiento voluntario de la persona, de su ser personal… No confundamos educación con instrucción que es la adquisición de datos o habilidades específicos. Un abogado no cabe duda que tiene mayor instrucción que una persona que sólo ha estudiado hasta octavo básico; así, sabemos que tiene al menos 18 años de instrucción y, de ellos, al menos 6 años dedicados a estudiar la legalidad y conceptualización ética de los deberes y derechos civiles y penales; pero… ¿Podemos asegurar quien es más educado? La educación tiene que ver con la calidad de nuestro ser persona: es más educado quien ha hecho de sí mejor persona: No quien puede hacer el mejor discurso sobre justicia o conocer las estrategias mejores para defender o culpar a quien le corresponda; si no quien ha hecho de sí un ser más justo. Por supuesto que, si quien es más justo, cuenta además con una buena instrucción, podrá realizarse y servir mucho más al bien de todos y de cada uno. 

La instrucción y todos los medios –incluido el profesor- son sólo influencias negativas o positivas que ayudarán o dificultarán la acción de nuestra voluntad de ser mejores. El problema es si no existe la voluntad de ser mejores. ¿Qué debe y puede hacer el profesor? Influir positivamente, esto es, crear situaciones educativas; situaciones que activen esa fuerza de voluntad propia de todo ser humano. Es inherente al ser humano la educabilidad, la potencia educativa. El ser humano es educable…pero esa potencia, fuerza, capacidad, debe ponerse en acto y sólo cada cual puede hacerlo. Nadie puede hacerte bondadoso, honesto, justo, responsable; sólo cada cual, estrictamente hablando, es educador de sí mismo. Nadie puede invadir nuestra intimidad para forzar el bien ni el mal; la educación es autoeducación. 

El profesor es un creador de oportunidades, un enseñador: alguien que señaliza constantemente el bien, la belleza, la verdad, en todo ámbito y formas. En este sentido, mejorar la calidad de la educación es formar hombres y mujeres de bien; lo que implica poner la información e instrucción y todo medio, al servicio de los valores; para instar a formarse en la virtudes de la consideración, la prudencia, la veracidad, el respeto, la fortaleza, la perseverancia, la templanza, la justicia, la responsabilidad, la honradez, etc. Una enseñanza no formativa sino sólo informativa es instrucción o adquisición de habilidades que dejan inconmovible al ser humano; es dato o agilidad como mero producto dispersos entre otros productos: el mejor orador, el más simpático, el mejor futbolista, el mejor cocinero, el mejor en matemática o en historia… pero no son personas que están creciendo como tales. En nuestro país surgen muchos documentos y con muy buena información e intención… el reto es darles forma educativa: una finalidad educativa; ponerlos al servicio del crecimiento del ese ser humano que tiene en potencia la capacidad de saber y amar, la generosidad, la misericordia, el afán de servicio, el cuidado de la naturaleza… En fin, el afán de ser más para dar más. 

El documento “El Marco para la Buena Enseñanza”, surge con la intención de constituirse en una guía para el desempeño del docente: “En él establece lo que los docentes chilenos deben conocer, saber hacer y ponderar para determinar cuán bien lo hace cada uno en el aula y en la escuela. Es bueno que la sociedad, los padres y también los estudiantes sepan qué estándares alcanzan nuestros profesores. Emplearemos este Marco para la Buena Enseñanza para orientar mejor nuestra política de fortalecimiento de la profesión docente. Las universidades que diseñan los programas de formación inicial y de desarrollo profesional, encontrarán criterios e indicadores, así como la base técnica para mejorar sus propuestas. Quienes participen en los procesos de evaluación del desempeño, encontrarán en este documento las pautas precisas para afinar su mirada y sus juicios sobre la tarea educativa. Pero lo más importante es que todos y cada uno de los profesores y profesoras, individual y colectivamente, podrán examinar sus propias prácticas de enseñanza y educación, contrastando su auto-análisis con parámetros consensuados por el colectivo de la profesión para así mejorar y perfeccionarse.”


1. Preparación de la enseñanza: “Los desempeños de un docente respecto a este dominio, se demuestran principalmente a través de las planificaciones y en los efectos de estas planificaciones en el desarrollo del proceso de enseñanza y de aprendizaje en el aula”

2. Creación  de un ambiente propicio para la enseñanza: Los aprendizajes son favorecidos cuando ocurren en un clima de confianza, aceptación, equidad y respeto entre las personas y cuando se establecen y mantienen normas constructivas de comportamiento.

3. Enseñanza para el aprendizaje de todos los alumnos: "Generar oportunidades de aprendizaje y desarrollo para todos sus estudiantes”.
-  El profesor debe involucrarse como persona y explicitar y compartir con los estudiantes los objetivos de aprendizaje y los procedimientos que se pondrán en juego.
- El profesor debe monitorear permanentemente los aprendizajes, con el fin de retroalimentar sus propias prácticas, ajustándolas a las necesidades detectadas en sus alumnos.

4. Responsabilidades profesionales: Conciencia del docente sobre las propias necesidades de aprendizaje, así como su compromiso y participación en el proyecto educativo del establecimiento y en las políticas nacionales de educación.

Ver en E-Aula actividad Martes 24 de Junio

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